sábado, 8 de noviembre de 2008

*El papel y la carta*



Para D., por regalarme un destinatario.

Hoy no traje papeles
cuando debo cartas
a mi destinatario,
hoy vi el calendario,
los días ajetreados
y la caricatura sonriente.

Hoy no traje cuadernos,
ese día no llevé
lápiz en los labios
ni un discurso certero.

Han pasado pocos días
pero las horas son intensas
y el crescendo que adivinaste
se hizo cierto.

Yo no llevé ese día
canciones ni lecciones,
solo llevé mi alma
y tú me diste los papeles,
los cuadernos y las algarabías.

El tiempo vacío
ha sido llenado
y la carta tiene hoy
su único destinatario.



*Real love-The Beatles*

jueves, 9 de octubre de 2008

Who knows...



Mientras esta semana se va...
y ya es un mes...el tiempo se va y parece que fue hace años...

viernes, 12 de septiembre de 2008

*Conversación de luciérnagas*

Tu boca es un buen motivo
para dejar la conversación;
tus ojos, un buen motivo
para detener el alrededor
y la ilusión que me regalas
un motivo para escribir sobre
cuadernos garabateados por la soledad.

Me dejas acá mientras
el lapicero deja su
última gota de sangre azul.

Ya no sé a quién
le hablo en la oscuridad,
de quiénes son las luciérnagas
que se han puesto a conversar.

Me has dejado acá
con una imaginación sin destinatario:
quizá la mejor traducción de mi amor
sea la palabra muda en el corredor
y la sonrisa al otro lado del salón.


*Aquiles Machado y Aquiles Avilez-Desesperanza*

lunes, 25 de agosto de 2008

Distracción-miopía


distraído, da.

(Del part. de distraer).

1. adj. Dicho de una persona: Que, por distraerse con facilidad, habla u obra sin darse cuenta cabal de sus palabras o de lo que pasa a su alrededor. U. t. c. s.

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Supuestamente mi primera entrada desde que me llegué de Trujillo debía referirse a mi "corta" estancia en esa ciudad. Pero, algunas circunstancias (más pequeñas que un viaje de un mes)dejan grandes enseñanzas y por eso me he puesto a escribir.
Hoy me di cuenta de que aún me falta paciencia y que sigo siendo impulsiva. No me detengo en pensar, en cuál será mi siguiente paso.
Hoy tenía que ir un poco más temprano a la Universidad porque supuestamente me iba a ganar "El delirio de Turing", novela que regalaron a los 10 primeros que tuvieran el ahorcado con el nombre del libro. Yo ya tenía el nombre de la novela desde el miércoles y me levanté un poco más temprano para que no me ganen otros. Pero así no fue.
Cuando llegué a la Universidad, no había absolutamente nadie parado en la librería, así que me relajé, pensé en tomar un cafecito en la cafeta de Letras y de ahí regresaría para "recoger" mi libro. Pero el tiempo se me pasó leyendo el .EDU y ni siquiera tomé mi cafecito.
Cuando me acerqué había unas 15 personas y yo era la última de la fila y, como comprenderán, no llegué a recoger mi libro.
Me sentí sumamente frustrada y enojada conmigo misma por mi enorme distracción. "Ya es tiempo de que cambie", me he dicho hoy.
Como dice mi papá: "No cometiste tu objetivo, y eso está mal". Sí, pues, está mal. Pero queda como una experiencia anecdótica y también como moraleja: Tengo que tranquilizar mis pies, mis manos, mi cuerpo.
Esto también suele sucederme cuando voy a encontrarme con alguien;no tengo paciencia para esperar, y eso es un defecto. Es por eso, que cuando quedo en encontrarme con alguien o llego más tarde o llevo algo para leer para no caer en la ridiculez de la espera parada como un tronco en medio de la calle (o corredor, etc). Justamente fue por esto que no quería quedarme parada como una sonsa en la librería , le temo al ridiculo, al ridiculo de que los clientes de Cafetal me quedaran mirando como bicho raro.
En fin, a pasar la hoja. No me gané la novela, pero gané una lección. En realidad, todo el día ha sido una lección. También tomé el carro equivocado(sucede que hay días en que mi distracción es realmente agobiante). Es la distracción... y la miopía también. Aunque podríamos definir mi distracción como una miopía de la mente.
Me controlaré...la próxima vez.

martes, 25 de marzo de 2008

Lima, la sin lluvia



Me detengo en medio de la noche extraña. En Lima todo siempre puede suceder. Una garúa que casi nunca aparece y, cuando lo hace, se parece bastante a la lluvia; así también un hombre que de perfil se ve joven, pero cuando lo observas de frente deja ver realmente su edad. Parece que la vejez le vino con la misma rapidez de un movimiento corporal.
Así me detengo frente a alguien que tiene en sus ojos la oscuridad y el misterio de la luna; en su pecho, la fortaleza de una tierra que es no es como esta en la que las lluvias son tan extrañas. Él detesta esta ciudad y aún así vive aquí en contra de su naturaleza; me imagino, ahora que no está conmigo, que se habrá burlado de ese coqueteo de este cielo que siempre se nos oculta; o, tal vez, aún peor, la estaría odiando más porque la lluvia medio imbécil de Lima nos arrastra hacia los carros con más rapidez, porque me cae polvo y no tierra (no es lo mismo) sobre el polo y la falda.
Sin embargo, a mí que me encanta tanto el agua y que siempre renegué de esta Lima inlluviosa, a pesar de que no me parece sensacional, me parece paja mi cabello mojado por las nubecitas alocadas limeñas, que, aunque quisiera creer que fueron tocadas por las varitas mágicas del planeta de Él, sé que fueron tocadas por otros factores que nada tienen que ver con la magia de la naturaleza, sino más bien con ese resentimiento propio de quienes dan mucho y reciben poco.
La lluvia en Lima me da risa, alegría y pena porque es tan efímera. La última gota de lluvia cayó de un orificio que había en el techo del “flamante” microbús que me lleva a mi casa (otra vez Lima!) y mientras me alejaba de la Universidad, la lluvia cesó como si yo, que vivo en el lado marginal de la ciudad, no tuviera derecho a un poco de expresión, de un poco de contacto con la naturaleza. En fin, hasta en eso Lima es paradójica y accidental.
Así están las cosas, las lluvias extrañas de Lima (creo que con la de ayer ya van tres), yo y mis nuevecitos veinte años, mis amigos que se quedaron en mi casa (porque por allí habían peligros que no queríamos que enfrentaran) pero también porque quisieron y nos divertimos, dándole la espalda al adormecimiento de la cerveza y de la madrugada. Y el nuevo adormecimiento de las cervezas de ayer que unas nuevas amigas me propusieron como excusa de mi cumpleaños nuevecito. Y mi sueño atrasado que me ha hecho dormir casi toda la tarde, olvidando (concientemente, a propósito y conchudamente) que tengo una separatilla en mi fólder de carátula de girasol para mi primera práctica de Motivación y emoción, que es mañana…


He estado escuchando el nuevo disco de Jack Johnson, Sleep through the static. Aquí una de las canciones que más me gustó:
**Go on- Jack Johnson**

sábado, 22 de marzo de 2008

20


Voy a detenerme
en estos minutos que me quedan
como me detengo frente a las velas
para pensar un deseo.

Voy a quitarme algunas vendas
(las que se puedan)
las que aún no se han quedado
formando parte de mi piel, las telas,
las que causen menos dolor.

Hay cosas que quiero borrar y no podré
porque a diferencia del futuro
el pasado es contundente
y aunque hoy cause risa o tristeza
los recuerdos son espadadrapos
encima mío, atrapados.

Llgan las dos décadas
con mis antiguas ilusiones roidas
pero siempre con una esperanza,
al igual que con una sonrisa.

=) Feliz cumpleaños a mí!!

**This time around**


Hoy día cumplo veinte años y, como siempre que se cumple años, físicamente no siento nada. Sin embargo, mi alma está extraña como siempre que una nueva etapa comienza, ojalá que esta nueva década sea mejor que la anterior.
Mi idea inicial era escribir sobre un cumpleaños en que una mujer se da cuenta de que ya no hay mazamorra ni canchita sobre la mesa y se extraña por que aún cree que es una niña. Esa idea podía progresar, pero me puse a leer un pedazo de un poema y me dije que lo mejor era eso: escribir un poema y aquí está.

Una de mis canciones favoritas de los Beatles y que va muy acorde a este día:
**In my life-The Beatles**